Originalmente escrito en inglés, traducido por Anh Nguyen.
Palabras sobre el océano: Honestidad sin fronteras
Vivo en Hungría, en la ciudad de Pécs. Soy una persona con una discapacidad física y, aunque tengo un ciclomotor que me permite desplazarme por diferentes partes de la ciudad si quiero, esa no es mi prioridad. Me interesan las partes lejanas del mundo. Anteriormente intenté encontrar amigos en otras plataformas y redes sociales, pero solo me topé con muros o estafadores. Sin embargo, en Slowly finalmente encontré la estabilidad y la seguridad que buscaba, y es aquí donde realmente pude sumergirme en la cultura asiática, que es la más cercana a mi corazón, ya que son a quienes más quiero conocer. Solo llevo dos meses aquí, pero este período ha sido más intenso que mis últimos años combinados. Aquí, la gente no vio primero mi condición, sino mis pensamientos y mi alma.
Aunque me escribo con muchas personas, desde América hasta Europa pasando por África, y cada una es importante por alguna razón, el punto más determinante para mí sigue siendo Filipinas. Intenté con muchos países asiáticos, y tengo una compañera muy querida de Taiwán que fue mi primera conexión seria aquí, pero fue con una dama de Filipinas con quien realmente me «detuve». Ella fue la primera persona extranjera en mi vida que, a pesar de ser una completa desconocida, me dio tal sensación de seguridad que me atreví a abrirle mi alma y mis pensamientos más profundos. Cuando me envió una foto de ella y su familia, se desencadenó un vínculo profundo que ha perdurado desde entonces. Esta conexión me da fuerzas en las noches solitarias, aunque sé que en una relación a tan larga distancia, los sentimientos no siempre son iguales en ambas partes.
No me gustan las charlas superficiales. Cuando escribo, lo hago con cien mil caracteres porque creo que es la única forma de transmitir la realidad. Comparto mi música y mis sentimientos más profundos porque sé que, en algún lugar al otro lado del mundo, tal vez estas mismas palabras ayuden a alguien. En mi colección, ya tengo todas las huellas digitales que demuestran que, en espíritu, ya he viajado por todo el planeta. Para mí, Slowly no es un juego, sino un lugar donde finalmente puedo ser quien soy: una persona honesta que no tiene miedo de mostrar sus sentimientos y que está lista para apoyar a los demás, sin importar en qué parte del mundo vivan.
