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Historia Slowly  
Sch2k3r
Sch2k3r | 🇶🇦 Qatar

Originally written in English. Translated by sofirilux

Nunca fui muy segura de mí misma. Dudosa de mencionar mi lugar de origen por mi falta de conocimiento, me sentía como una impostora. Una farsa, más parecida a un turista cuando estoy en el lugar al que se supone que debo llamar mi país de origen. Marcharme cuando apenas empezaba 2do año y quedarme en el extranjero hasta que esté en la universidad ahora me han dejado desconectada. Cuando mis padres mencionaban que ese año íbamos a viajar a casa, me agobiaba la experiencia. No era casa para mí. No como era para ellos, yo crecí en el extranjero, esto era más como unas vacaciones que un regreso a casa. Verán, mi conocimiento sobre mi hogar es muy poco, desde el lenguaje al transporte y la cultura pop, me dejaba sintiendo muy estúpida y poco realista cuando intentaba explicar de dónde provenía. Mi escuela siempre fue internacional, así que ya tenía nociones preconcebidas colocadas en mí. Con mi poco conocimiento, no podía contestar nada, era lo único que sabía. Los estereotipos y la poca experiencia que tengo.

Siento que es por esto que no tengo amigos cuando mi familia decide ir a visitar en el verano. Quiero decir que tenía primos y familia extendida, pero nadie con quien realmente pasar el tiempo. Nada de recuerdos de infancia o algo, todo eso lo hice en el extranjero, no ahí. No es como si supiera a dónde ir, apenas podía entender el sistema de transporte, sin hablar de leer el idioma completamente diferente. El inglés era mi manta de seguridad y no quería congelarme. Pero algo más me dijo lo contrario. Alguien.

Vine a esta aplicación insegura, quedándome en cuarentena y temiendo la idea de que viajar ocurriría pronto y me enfrentaría a la distancia usual que mantenía de mi familia. Conversaciones cortas en las que quería terminar el tema de mí misma y volver a mi burbuja. Siempre era el mismo montón de caras, familiares o no siempre eran las mismas. Probablemente están relacionados conmigo.

Quería algo nuevo. Alguien más con quien hablar. Alguien que fuera un amigo.

Empezó con unas cuantas cartas experimentales, hablando de mí y de cómo quería esforzarme más. Quería hacer un esfuerzo por una vez para tener una conexión genuina y una amistad. Para mi sorpresa, recibí respuesta.

Me dijeron que estaba bien, que podía sentirme cómoda con ellos y tomarme mi tiempo. Me lancé allá afuera con algunos intereses en común como cultura, idiomas, artes y comida. Especificar el país lo hizo más fácil, había otras personas dispuestas a hablar conmigo. Estaban bien con mi inglés, deseo de aprender y tomarlo con calma. Podía abrirme ante ellos y mis inseguridades sobre encajar fueron entendidas con curiosas alentaciones. Al principio, solo era una experiencia bizarra en la que le contaba a un extraño sobre mi propia extraña vida, pero ellos estaban dispuestos a escuchar, interesados en esta persona confusa que era. Seguir con las cartas es lo más cálido que he sentido desde que dejé atrás mi manta de seguridad. La idea de dejar entrar a alguien más y aprender de mí empezaba a parecerme bien. Empezó a no importarme y aguardaba entusiasmada cada carta que recibía, algunas son más frecuentes que otras pero igual estoy agradecida por todo. Finalmente tengo amigos a los que cómoda y seguramente puedo llamar propios. Si alguna vez visito sus países en la oscuridad de esta pandemia, es una promesa que nos conoceremos. O que al menos me conseguirán un paquete bien pensado para mí. Mi gratitud es inmensurable por lo que me han ayudado a lograr, pero igual, quiero que ellos sientan la misma calidez que yo. Mi experiencia es rara, no todas las personas del lugar que soy lo entenderán. Pero me alegro de que al menos intentarán hacerlo.

Por una vez, verdaderamente aguardo el momento para regresar al país al que se supone que debo llamar mi ‘hogar’.

Así que gracias, todos ustedes, por hacer posible esta conexión.

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