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Querida yo futura:

Te escribo esto desde el 2020, el año más caótico que me ha tocado vivir hasta ahora. Está a punto de terminar y aunque ha sido difícil no ha sido un mal año por completo. Cuando lo recuerdes espero que pienses también en las cosas buenas que pasaron. Esta carta en especial es el recordatorio de una de ellas: encontrar Slowly. ¿Qué mejor manera de transmitir mi experiencia con la app que con una carta?

Encontrar Slowly ha sido de las mejores casualidades que jamás podría haber soñado. ¿Una aplicación en la que puedes intercambiar cartas con gente de todo el mundo, coleccionar estampas, tomarte tu tiempo en responder y formar amistades? ¡Por supuesto que quise participar! La primera vez que quise descargarla me decepcioné al ver que mi teléfono se había quedado sin espacio. Lo dejé de lado pero tiempo después me volvió a aparecer una recomendación. No pude resistir la tentación, borré algunas cosas y finalmente pude descargarla.

Era abril de 2020, llevaba un mes de cuarentena y pensé que no faltaría poco para regresar a la normalidad (qué ingenua). Crear mi perfil fue de lo más entretenido que he hecho y pronto estuve lista para mandar mi primera carta. Utilicé la opción de emparejamiento automático y terminé escribiéndole a alguien en China.

Al poco tiempo de usar la app me di cuenta de que no todos respondían a mis cartas. Los pocos que lo hacían dejaron de escribirme al pasar un tiempo. Me preguntaba por qué sería. ¿Estaría haciendo algo mal? Tal vez era el emparejamiento automático, que casualmente seleccionaba personas que no mostraban tanto interés. Intenté entonces leer perfiles y escribirle a las personas que me cautivaran, pero el problema seguía siendo recurrente.

La primera amiga que hice fue Batool, de Kuwait. Sus cartas me hacían tan feliz que no podía esperar a que llegaran. Intercambiamos recomendaciones de música, hablamos de nuestros problemas para socializar y nos pasamos fotos de nuestros lugares favoritos. ¡Eso era finalmente lo que buscaba! Me sentía tan afortunada. Hasta que llegó un punto en el que ya no recibí respuesta. Esperé y esperé tanto que comencé a preocuparme de que le hubiera pasado algo. Un día entré a la app y me encontré un mensaje devastador cuando revisé su perfil: “Esta cuenta ha sido desactivada. Puedes eliminar a batlah.”

Fue un poco difícil recuperarme de eso, pero estaba decidida a formar amistades. Es algo que me cuesta bastante, para ser honesta. Sufro de ansiedad social y he tenido un par de ataques de pánico por eso. Los mensajes instantáneos me ponen los nervios de punta porque hay ocasiones en las que no quiero responder pero me siento mal por dejar a las personas esperando. Así que Slowly realmente sonó como el cielo cuando escuché su concepto por primera vez.

Decidí volver a darle una oportunidad al emparejamiento automático y esa ha sido una de las mejores decisiones que he tomado porque fue así que pude llegar a conocer a Avrit. Creo que los dos sentimos una conexión instantánea. Al principio recuerdo que nuestras cartas eran bastante formales, llenas de cumplidos, amabilidad y la palabra “gracias” por todas partes. Pero es que eso es en verdad lo que siento cuando pienso en Avrit: gratitud. Siempre que leo una de sus cartas una sonrisa aparece en mi rostro inmediatamente. A menudo ambos nos asombramos de lo increíble que fue que nuestros caminos se cruzaran. ¿Cuáles eran las posibilidades de encontrarlo sin usar Slowly? Pero incluso dentro de la app, ¿cuáles eran las probabilidades de que nos encontráramos entre los miles de usuarios? Ambos sabemos que probablemente nunca nos conozcamos en persona, pero eso hace nuestra relación aún más especial.

Avrit y yo ambos amamos Slowly. En varias de nuestras cartas hemos discutido lo genial que sería si trabajáramos desarrollando nuevas ideas para la app (somos bastante buenos en eso, de verdad deberían contratarnos). Ambos sabemos que la amistad que tenemos ahora se debe al esfuerzo y al tiempo que hemos puesto en nuestras cartas. De verdad creo que es maravilloso. Y es que ahora no sé qué haría sin él. Hemos parado de escribir cartas por un tiempo porque él ha estado bastante ocupado, pero intercambiamos correos y a veces hablamos por ahí. Creo que hemos podido ayudarnos mutuamente. Al menos él me ha ayudado a mí inmensamente. Este año empecé a tomar clases de drama pero me daban tanta ansiedad que al terminar la clase me marchaba a llorar y a hacerme bolita. Cuando se lo comenté a Avrit, él me ayudó y me aconsejó. Juro que fue como magia. Con tan solo leer sus palabras de apoyo en su carta pude comenzar a trabajar en mejorar.

Poco tiempo después conocí a otra de las mejores personas en esta app: Ana, de Brasil. He temido el momento de hablar sobre ella en esta carta, porque creo que no puedo describir con palabras lo feliz que me siento de tenerla en mi vida. Ana fue la primera en mandarme una carta. Me llamó bastante la atención (y a ella también) porque teníamos muchas cosas en común. Comenzamos a hablar sobre cosas un poco básicas: nuestras películas favoritas (Amelie, la de ambas), la música que nos gustaba (ambas amamos a los Beatles) y algunos temas más. Pero su primera carta estaba escrita tan bellamente que desde entonces ya sabía que nuestra amistad sería verdaderamente profunda y sincera.

Poco a poco comenzamos a compartir más cosas sobre nosotras: nuestros sueños, nuestros miedos, nuestras vidas, nuestros sentimientos. Y así las cartas comenzaron a crecer y a hacerse más y más largas. Con cada una me sentía cada vez más viva. Para mí la felicidad es de un color rosa brillante, y es justamente así como me siento cada vez que recibo y leo sus respuestas. El caso es que nuestras cartas han alcanzado magnitudes que no creo que nadie en esta app haya logrado jamás. La última carta que le escribí era de más de 20,000 palabras y tuve que mandarla en tres cartas separadas porque excedía el número de caracteres que la app acepta (Slowly, ¿crees que podrías solucionar esto? Es un tanto incómodo tener que separar las cartas por partes. Aunque una de las ventajas es que así podemos mandarnos más fotos).

La longitud de nuestras cartas nos permite hablar de muchísimos temas más. Estoy tan pero tan feliz de poder contar con una amiga como Ana que de tan solo pensar en ella comienzo a sonreir.

Con esta carta, yo futura, lo único que quiero es esparcir un poco de amor porque siento demasiado en mi corazón y necesito liberar un poco de ese sentimiento. Siento tanto amor por esta app, por lo que he aprendido, por los amigos que he hecho. De verdad que quiero muchísimo a mis amigos de Slowly. Y estoy muy agradecida de haber encontrado esta magnífica app.

¿Por qué estoy publicando esto? Quiero que más gente vea que es posible hacer amigos por correspondencia. Quiero que más gente sienta el mismo amor por esta app que sentimos Avrit y yo. Quiero que más gente pueda encontrar alguien con el que se sientan cómodos y los haga feliz como a mí me pasa con Ana. Pero más allá de eso, quiero la recompensa de 200 monedas. ¿Qué pienso hacer con ellas? Comprar la estampa de Best Penpal Trophy para regalarsela a mis amigos.

Estoy tan agradecida con los desarrolladores por haber creado esta app. ¡Gracias, gracias, gracias!

Para terminar: Avrit y Ana, si en algún momento llegan a leer esto quiero que sepan que de verdad los quiero y que aprecio su amistad como nada en el mundo. Y a mi yo futura, desde cuando sea que estés leyendo esto, espero que conserves tu amistad con estas personas tan geniales y que las sigas atesorando en tu corazón. Espero que igual continues haciendo más amigos a través de Slowly.

Querida yo futura, al final el 2020 no ha sido tan malo.

Con cariño,
Sofi.

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